Mi historia
From: Espanol List For Codependents Anonymous (espcodacodependents.org)
Date: Wed, 13 Apr 2016 12:58:41 +0300

Queridos compañeros,

Considero que fui salvada por el programa y me gustaría compartir mi historia con vosotros.

Llegué a Coda en un estado de deterioro profundo, tras un intento de suicidio y completamente aturdida por la medicación. Toda mi vida había sido un continuo esfuerzo por sacar las cosas adelante con disciplina y fuerza de voluntad. Realmente creía que si no me iba bien, era porque algo hacía mal. Según yo lo veía, todo el mundo era feliz menos yo. El problema era yo y solamente yo. En mi mundo no había ningún Poder Superior a mi misma y yo era un error, una vergüenza.

En mi caso, el meollo de la cuestión, que sigo trabajándome, siempre han sido las relaciones con los hombres. Mi padre era autoritario y distante y crecí con un temor reverencial a los hombres, intentando hacer todo lo posible por complacerles. Sin embargo, nunca nada era suficiente a los ojos de aquellos a los que atraía (Dios los cría y ellos se juntan) y, sobre todo, a mis propios ojos.

Después de casi 5 décadas dominada por mi perfeccionismo, mis obsesiones, continuas depresiones que cada vez iban a más, los psicofármacos, dos matrimonios fallidos y numerosos intentos por obtener resultados diferentes haciendo siempre lo mismo, es decir, pidiéndole peras al olmo, por fin estuve madura para Coda. Me tuve que rendir a la evidencia: mi vida era inmanejable. Tal era mi desesperación, que estaba dispuesta incluso a intentar creer en Dios, un verdadero anatema para mi hasta entonces. Ese fue mi fondo: a pesar de mi tremenda confusión mental, de alguna forma tenía la certeza de que el programa era mi última tabla de salvación.

El milagro que Dios obró en mi está más allá de lo que puedo expresar con palabras: poco a poco, gracias a los Pasos, las reuniones, al cariño de mis compañeros, a la paciencia de mis sucesivas madrinas, fui saliendo del hoyo. A veces, el miedo era tal que me sentía tentada de rendirme y hacer caso de los cantos de sirena que oía en mi cabeza: No puedes, nunca has podido ni nunca podrás. Gracias a Dios, que siempre puso a mi lado a las personas adecuadas, que me ayudaron a seguir adelante y a hacer como si tuviera sano juicio.

Llevo más de 4 años en Coda y he sufrido una transformación absoluta. A pesar de los vaivenes de la existencia y las ocasionales pruebas que aún atravieso de cuando en cuando, tengo una vida maravillosa, que nunca, jamás de los jamases, hubiera soñado. Dios esta calando en todos los aspectos de mi vida y me está sanando, incluso las relaciones con los hombres, el escollo supremo. Esa entrega a Dios y mi camino espiritual me proporcionan una luz que también se refleja en el exterior. Me ha cambiado el tono de voz, la sonrisa, el físico ...

Siempre estuve convencida de que la gente que escribía cosas como esta estaba loca de remate. Ahora tengo la certeza absoluta de que no hay personas más cuerdas en este mundo y yo quiero unirme a ellas.

Cuando empecé en Coda escuché a un compañero decir que nadie que hiciera el programa en serio, poniendo toda la buena voluntad de su parte, se quedaba en la cuneta. No me lo terminé de creer. Sin embargo, la experiencia me ha demostrado que esa afirmación es absolutamente cierta. Ese es el mensaje que quiero transmitir. Gracias por leerme y felices 24 horas.


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